Mis labios
Mis labios te recorren lentamente mientras te excitas inmensamente Una inmensa pasión tu placer aumenta y mi boca dulcemente te atormenta. Siento el fuego palpitante, de tu cuerpo vibrante.
Mis labios desciendan suavemente donde más desea tu mente. Tu movimiento excitante, invita a mi boca provocante, reposar en tu perfumada flor para despertar todo tu ardor.
Tus pétalos se abren para embriagarme de placer y mis sentidos no dejan de arder.
Mis labios comienzan una rítmica succión, acelerando tu emoción, te estremeces con ansiedad, y deseo sentir tu humedad.
Mientras tu cuerpo toco, el deleite te provoco. Esperando ansioso la transformación, de tu rostro marcado por la pasión.
Cierta parte en mi se está hinchando, y mis caderas desean andando, hacerte sentir muy bien, en un rítmico vaivén.
Entonces me invitas con pasión a sentir mareas de emoción. Tu cuerpo me acelera la emoción y siento un torrente de pasión.
Sientes el momento culminante y te apresuras a sentir ese instante, en un vaivén desenfrenado, con tu cuerpo caliente y mojado. Tus flujos se deslizan y tus gemidos se agudizan.
Un estremecimiento me hace flotar, y nuevamente me invitas a navegar, en un mar de placer.
Levantó su rostro de mi sexo y con mi cuerpo aún temblando sin siquiera poder exteriorizar palabra alguna más que un explosivo y sonoro “Guauuuu” evidenciando el momento culmine del mayor grado de excitación que había logrado en mí.
Como manifiesto de su conformismo esbozó una amplia y armoniosa sonrisa iluminando su rostro embelesado.
Enderezó su cuerpo y fue en busca de mi boca, y con todo el sabor de mi miel en ella selló mis labios en un placentero e interminable beso. Me excitó muchísimo saborear “mis jugos” dentro de su boca.-Invitaba a continuar besándonos-
Nuestras bocas se buscaban incesantemente, su lengua hurgaba dentro enredándose con la mía provocándome un intenso placer y enardecidos continuamos prodigándonos caricias por cada recodito de nuestros insaciables cuerpos.
Ya un poco más tranquila quitándome la timidez que me obstaculizaba y sin cambiar de posición desprendí su cinto evidenciando frente a mis ojos una gran erección. Su mirada buscó la mía por unos instantes, como si quisiera decir algo, pero “solo calló” el silencio fue su mejor aliado, su cómplice.
Palpé su sexo escondido bajo la apretada prenda, y sin querer perderme detalle de sus gestos lo miré a la cara. En ella reflejaba el placer que mis manos les suscitaba, y sin permitir que decaiga la postura bajé el cierre con el cuidado necesario, dejando entrever su blanca ropa interior.
Mientras lo bajaba sutilmente fui rozando su tronco hasta llegar a la base del mismo, dejando apreciar la mojada tela a la altura del glande, parecía como que su pene “asfixiado” pedía ser rescatado prontamente por mis tibias y húmedas manos. Captando el mensaje de su mirada me fui deslizando por el borde de la mesa escurriéndome hacia el piso hasta quedar en cuclillas de cara a su sexo.
Con mis manos orillando por el borde de su prenda intima siguiendo el recorrido una y otra vez, delicadamente separando la tela de su piel en un leve y tímido movimiento lo fue librando de la presión que éste le causaba, dejando al descubierto su pene erecto y brilloso por la excitación que le había provocado; no pude menos que y estimular siligiosamente sus genitales … Con una mano palpé sus testículos y con la otra usando solo la yema de mis dedos “pausadamente” recorrí su tronco desde la base hasta la punta del glande, contorneando el mismo con movimientos envolventes que pareció gustarle y excitarlo un poco más, “sus jadeos lo delataban”, y sus manos perdiéndose entre mis cabellos “también”.
Despegando los pies del piso, su figura comenzó a balancear, noté como las piernas le flojeaban, las rodillas se le doblaban, perdiendo el dominio de su cuerpo.
Quería que gozara al máximo!!!
Volverlo loco de deseo!!!
Proseguí haciendo el mismo recorrido… su leche no tardaría en llegar…
Alcé mi rostro y lo miré provocativamente
Empleando un meloso y suave tono de voz…
(Esos que derriten hasta los más frígidos)
-quieres que me la lleve a la boca? ¿Lo deseas?
¡Pídemelo!
Haciendo un gran esfuerzo por emitir sonido alguno y a modo de imploración…
-¡¡¡Por favor!!! Lo estoy deseando… quiero ver cómo me la comes-
Sosteniendo la mirada sobre la suya bajo una inevitable y secuaz expresión; dibujé en mi rostro una generosa y complaciente sonrisa, revelando mi conformismo por su estimulante plegaria.
En actitud totalmente seductora y sagaz asomé sutilmente la lengua fuera de mi boca. La empapé con abundante saliva y con la punta de la misma fui trazando una línea alrededor de ella, resplandeciendo a su paso…
Me aproximé un poco más, hasta quedar enfrentada a su sexo.
Con la humedad de mi lengua copé su glande, y rodee con mis labios pulposos su mástil, lamí en círculos con toda mi sensualidad a flor de piel, como si se tratase de un helado derritiéndose lametee con énfasis los laterales de su erguido y prominente miembro, en un ir y venir desenfrenado, sin dejar de contemplar el regocijo que su rostro revelaba…
De mi cavidad vaginal comenzada sutilmente a brotar mi nueva excitación. Enfervorizada proseguí catando mi “golosina”…
Saboree, disfruté, cada centímetro de su “sabrosa” herramienta, sintiendo como su vena dorsal parecía querer estallar en mi boca.
Los primeros gemidos comenzaron a llegar…
Como regalo para mis oídos liberó un sinfín de jadeos ininterrumpidos en cada vertiginoso lengüeteo que le propinaba… (Alucino con tanta efusividad…) inconscientemente despiertan la “perra” que hay en mí.
Me encontraba muy excitada, “sacada” (sería la expresión correcta).
De pronto me vi tentada de jugar con sus testículos, fue entonces que abandoné por unos instantes su pene y bajé hasta ellos, no dejé ni una sola parte sin succionar, mientras con mi mano estimulaba impetuosamente el resto del miembro (supuse que no toleraría mucho más sin eyacular).
Llevé mis labios nuevamente hasta su verga que lamí lujuriosa, los gemidos de él y el sonido que emergía de mi boca “tan característico”… era la mejor melodía que podía escuchar en ese momento.
Javi, exaltado apoyó sus manos en mi cabeza, y con ellas fue guiando la intensidad de sus arremetidas, ocasionándole un mar de jadeos vertiginosos a la vez que estallaba dentro de mi candente boca… desbordando por las comisuras el fruto de la ineludible calentura.
Impetuosa y chorreando de leche se lo seguí chupando, estremeciéndose por completo. Mientras tanto él sacudía su verga golpeando en mi paladar, asegurándose de que todo quedara en mi boca.
Disfruté viendo la cara de satisfacción que lucía al verme recogiendo con mi lengua cada gota de semen, lo seguí haciendo hasta verlo desfallecer ante mí.
Se inclinó y estiró su cuerpo y brazos llevándolos hasta mi marcada cintura, tomándome de ella me elevó hasta tenerme frente a su rostro.
Su expresión y el siguiente comentario fueron el broche ideal para saber que lo había hecho bien…
- Que manera de gozar!! Martina -
Por un momento nos quedamos mirando embobados, (como si hubiéramos planeado sincronizar) nos buscamos la boca y nos fundimos en un beso tremendamente apasionado.
Luego del huracán sexual, llego la calma, y con ella las risas picarescas como cuando un niño hace la mejor de las travesuras…
Javi me pidió le indicara donde se encontraba el baño, haciendo de guía le pedí que me siga hasta él.
Para cuando salió yo había levantado los platos sucios y llevado el postre a la mesa. Se dirigió hasta el living me dio un beso a la pasada y se sentó en su lugar.
Nos deleitamos con él lemon pie así como también disfrutamos conversando de lo ocurrido en la cocina.
Maravillados por la química que habíamos alcanzado no escatimamos en halagos, (y yo que me quería hacer la difícil) jaja .
Javi se levantó de su lugar, y se paró detrás de mí, recorrió con ambas manos cuello y hombros, y me empezó a masajear suavemente….
Cerré los ojos y me aflojé!! Se sentía tan bien….
Me entregue a sus encantadores masajes… a sus manos suaves, cálidas, produciendo en mí una sensación que no sabría describir con palabras, estremeció mi cuerpo por completo, fue algo “maravilloso”, mágico.
Apoyó su barbilla en mi cabeza poniéndose cómodo permitiéndole una visión privilegiada, abandonó la zona deslizando sus dedos lentamente por el surco de mis senos, perdiendose por debajo de la prenda…
Con una mano en cada pecho dibujaba círculos imaginarios por el contorno de los mismos, con movimientos sutiles haciendo mi piel erotizar, y mis pezones endurecer a la vez que sentía aumentar la humedad de mi entrepierna.
En el mismo instante que me mordisqueaba el labio inferior Javi se inclinó hacia adelante alcanzando con su boca la mía, perdiéndonos en un beso apasionado.
- quiero hacerte el amor- balbuceó tímidamente
Cerré los ojos y me relajé seguidamente al liberar la respiración contenida. Luego de un momento de profundo silencio llevé mis manos hacia mi escote al encuentro de las suyas, retirándolas. Me puse de pie, giré por completo rodee y me colgué a su cuello, lo miré a los ojos y le dije -yo también te deseo -…
Lo tomé de la mano y lo guie hasta la habitación.
Nos despojamos de cada una de las prendas hasta quedar desnudos.
La cama fue testigo de nuestra noche lujuriosa, entre besos y caricias el fuego de nuestros cuerpos nos incineraba… temblando de placer.
Hicimos el amor una y otra vez hasta que el sol del amanecer nos sorprendió filtrándose por la persiana a medio bajar, iluminando nuestros rostros extasiados. Era el momento de despedirnos…
Como cada noche desde aquel lejano día que nos conocimos en el chat hemos pasado varias horas imaginando como sería nuestro primer encuentro, esa noche especial.
Mirando la webcam exclamó
–Deseo hacerte el amor tal como lo describimos esta noche, viajaré las horas que haya que viajar, recorreré los kilómetros que haya que recorrer para poder hacer “nuestro” sueño realidad-
Martina
Abrí la puerta de una patada y la veo a ella sentada mirándome con cara “desencajada” sin entender lo que estaba sucediendo.
Preguntando: -qué haces, porque entras así?….
le grite: -quiero hacer contigo lo mismo que hicieron esos tipos con vos…
Pálida, aturdida, me quedó mirando suplicando que me calmara, que podíamos hablar sin agresión, pero que ese no era sitio para hacerlo, que le tuviese respeto, que no me olvidara de que ella era su madre, me reí a carcajadas diciéndole que el respeto lo había perdido ella por coger con esos tipos bajo el mismo techo de su familia; mientras intentaba incorporarse pidiendo saliéramos del lugar, me posicione sobre sus hombros y con mis manos empujé hasta sentarla otra vez.
Sus gritos sollozos pidiendo piedad, eran tapados por los míos más potentes gritándole a escasos centímetros de su cara -que era una “cualquiera”, “perra”, “prostituta”, y no me acuerdo cuantas cosas más…
De sus ojos comenzaron a brotar las primeras lágrimas.
Me recuerdo que me bajé el pantalón y el slip dejándolos caer hasta mis pies, me agarré la pija flácida y la comencé a agitar mientras con la otra mano fui en busca de su brazo derecho y posé su mano sobre mi sexo y la induje a que me pajeara. La amenacé con contárselo a mi padre si no hacía lo que yo le pedía, ahogándose en su propio llanto tomó mi verga y la empezó a zarandear, (me desconocía a mí mismo llevando a cabo “el plan”), no tardó en aumentar su tamaño y comenzó a brillar en su mano, “pero yo quería más”, quería probar cada sensación que fuera posible, le bajé la mano de un empujón, me acerqué hasta quedar encimados, ahogándola con mis embestidas se la metí y saqué de la boca reiteradas veces, la obligué a lamerme los testículos, se me pusieron muy duros… me vine de inmediato. Fue increíble ver cómo mi semen chorreaba por sus comisuras, su llorisqueo incesante hizo de aquello un placer incomparable.
Le arranqué la blusa de un tirón, volando por el aire los botones que la sostenían, quedando frente a mí ese par de hermosas tetas cubiertas por el corpiño, (no era el mismo que un par de horas antes había sido testigo de aquel acto sexual). Ahora llevaba uno de color negro, creo que a esa tela le llaman encaje, es abierta, y bastante transparente, (soy torpe y poco detallista) pero creo que así se llama.
Empezamos a forcejear, manotazos de acá y de allá, resistiéndose a mis pretensiones, mi fuerza lógicamente era superior, y con una sacudida “ligera” di por terminada la lucha.
Su respiración exhausta comenzó a cesar, se dio cuenta que nada me detendría, aproveché su “casi” rendimiento y con una mano en la cintura la traje hacia mí, con la otra me libré de la única prenda que me impedía deleitarme con ese increíble par de tetas que poseía, quedando al descubierto, a mi merced; las refregué con ambas manos notando como endurecían sus pezones con cada fricción que les propinaba; la aureola rosada de sus pezones parecían provocar mi boca… acerqué mi cara y comencé a rodearlos con la punta de mi lengua, lengüeteando y succionando los pezones que a esa altura parecían estallar.
Mi calentura aumentaba a pasos agigantados, sentía mi verga palpitar, (y no era para menos, estaba cada vez más cerca de poseerla), su jeans y su tanga negra habían quedado a medio bajar de cuando la encontré sentada orinando, poco trabajo me dieron, me aferré a la cintura del pantalón con ambas manos y como eran tipo babucha bajaron sin dificultad, lo mismo hice con la tanga.
Temblorosa y sin poder pronunciar una palabra me miraba “apesadumbrada”, (a esta altura nada me importaba) la empujé sobre el vanitory y la obligué a sentarse en el borde del mismo.
Le abrí las piernas tomándola de los muslos para poder saborear su sexo cómodamente. Empotré mi cara en su tupida concha y me apoderé de su clítoris entre dientes, se lo succioné como si quisiera arrancárselo; a la vez le introduje dos de mis dedos “índice y medio” entrando y saliendo de ella, comenzó a mojarse casi de inmediato, emanando un olor irresistible, su expresión reflejaba confusión; una mezcla de odio-placer, que incitaba a seguir…
Disfruté de sus efluvios vaginales bebiendo cada gota que segregaba, a todo esto tenía la pija a punto de explotar, y mi madre lo estaba disfrutando casi tanto como yo.
No pude esperar más, atraje su cuerpo un poco más a la orilla la agarré de las piernas y me las puse sobre mis hombros, y así se la fui metiendo despacio, quería regocijar con cada centímetro que iba entrando en ella, (no soy muy dotado que digamos pero la tengo bastante gruesa), cuando son más bien estrechas gozo doblemente, si bien este no era el caso, sentí mucho placer al penetrarla, quizás fue el morbo que me daba por hacer algo prohibido.
Cuando ya estaba toda dentro la empecé a coger con más ímpetu, ese chasquido tan peculiar que irradiaba el golpeteo de los huevos contra su sexo fue algo “electrizante”. Mis jadeos eran infinitos, y ella aunque quería disimular los suyos -no podía- poniendo cara de incordio a la vez mordiéndose el labio inferior con lujuria y cerrando los ojos en cada embestida, -era evidente que le daba placer- sus jugos comenzaron a desbordar su concha chorreando hasta su ano, sin parar de bombear pensaba que seguramente esa sería mi única oportunidad de tenerla así.
Sin perder ritmo tantee el hoyito embadurnado de sus flujos y metí lentamente mi dedo índice en él,-comprobando que lo tenía suficientemente dilatado como para cogérmelo- saque bruscamente la pija de la vagina, bajé las piernas de mis hombros y la hice girar quedando de cara al espejo, con la ayuda de ambas manos me posicioné sobre su columna vertebral y empujé sutilmente hacia abajo.
Sin que ella se resistiera en lo más mínimo, se abrió de piernas y se arqueo otro poco elevando la cola hasta la altura exacta de mi sexo, -evidenciando a las claras su descontrolada excitación- posé mis traspiradas manos en sus nalgas sintiendo sus carnes duras y tirantes por la posición, y en aquel momento me afloró la curiosidad de abofetear a mano abierta ese hermoso y generoso culo que tenía frente a mí.
El primer golpe fue algo dubitativo, pero suficiente para incitarme. Para el segundo actué con firmeza; tomé más impulso… propinándole una nalgada que sacudió su cuerpo por completo, emitiendo un quejido estridente, que me hizo dudar de continuar, a tal punto que me arrepentí de haberme dejado llevar…pero al visualizar la marca de mi mano en su piel, alcé mi vista y busque en el espejo la de mi madre, dejándome entrever con su mirada que lo había disfrutado, entonces -sí – me relajé! -y a más pervertido más excitado- le di unos cuantos chirlos más, hasta enrojecerle las nalgas por completo, y con mis manos aún ardiendo me agarre la pija y la guie hacia su titilante agujero ayudando a introducir mi mojada y roja cabeza en él.
El esfínter estaba bastante contraído. Percibía en mi tronco los nervios anales inferiores raspando a su paso contra las paredes de su recto, y aunque me costó bastante trabajo metérsela por completo fue un momento placentero; “único”.
A medida que la iba penetrando miraba sus gestos en el espejo, ella permanecía con los ojos cerrados, se la notaba muy excitada; de su boca soltaba un sonido ilegible, pero prometedor.
Aproveché la postura y con mis manos alcancé sus tetas, se las estrujé acompañando cada embestida, sentí la dureza de sus pezones sobre las palmas de mis manos, su culo dilatado recibía con fervor mi verga, con mis huevos golpeando a punto de estallar, por llenarle el culo de mi leche, quise que acabáramos juntos, pero a ella aún le faltaba, buscando la igualdad se me ocurrió llevar mis dedos por debajo de su entrepierna y empezar a cogerle la concha con ellos en un mete y ponga en simultaneo con mis arremetidas cada vez más feroces,-eso la enloqueció-entre espasmos y jadeos constantes mezclándose con los míos fue algo “mortal” sintiendo mi pija aprisionada entre las paredes de su culo empezó a empaparme los dedos con sus jugos en paralelo acababa dentro de ella. No paraba de salirme leche, -que buena cogida- cayendo algunas gotas de semen sé la saqué; la hice dar vuelta, y se la metí en la boca -chúpamela toda, límpiala- mi madre obedeció con cara de vicio metiéndosela hasta el tronco afirmando los labios para hacer “un buen trabajo”; -pero la sorprendí- expulsando un gran chorro de meaba que no pude ni quise contener, bañando su cara, cayendo por sus tetas, y recorriendo el resto del cuerpo…
Se quedó estupefacta mirándome sin poder creer hasta donde había sido capaz de llegar, pero a pesar de haber disfrutado del acto carnal el odio que me invadió por mi madre fue tan grande que sentí la necesidad de humillarla más…
Me subí el slip y él pantalón sin sacarle la mirada de encima metí la mano en el bolsillo derecho de atrás y saqué los 100$ que tenía para pagar la cuota del club, y se lo revolee por la cara… me fui diciéndole – ahí tienes; puta, seguro que es mucho menos de lo que te pagan esos ricachones por cogerte, pero mucho más de lo que te mereces-
Y olvídate que tuviste un hijo alguna vez…
Hacía mucho calor!!!
Regresaba de mis clases de piano (por aquellas épocas se me daba por la música) dispuesto a entrar directamente a la ducha, al llegar dejé caer sobre el sofá mi remera transpirada de tanto sudar.
Aquel camino a casa era largo y la transpiración había corrdo por todo mi cuerpo, y ya no aguantaba más… de camino al baño me fui sacando los zapatos, medias; y pantalón, dejando caer en el piso cada prenda a medida que me la quitaba.
Al llegar al baño, me encuentro con la puerta entre abierta, y sentía el agua de la ducha caer; esto no me lo esperaba, no sabía quien estaba en el…. Pero mi curiosidad pudo más y silenciosamente y temeroso asomé la cabeza para ver de quien se trataba…
Era ella.
Me alejé del lugar quedándome con ganas de espiarla. Pero a mitad de camino me detuve, y pensé: ¿Y porque no ? ” sino me va a ver”
No podía dejar pasar esa oportunidad.
Nunca antes la había visto así, totalmente desnuda, era perfecta!!!
Esos senos que me amamantaron por casi dos años ahora se encontraban frente a mí; redonditos, de un tamaño perfecto, desprovistos del corpiño. No me los imaginaba así de bellos, menos aún por tratarse de los de mi madre, con cuarenta y dos años, yo tenía la idea que a esa edad ya los tendría fláccidos y caídos. Es que a decir verdad nunca se los había “observado”, las únicas tetas que miraba eran las de mis compañeras de curso y de alguna que otra noviecita que he tenido.
Dejé caer mi mirada para seguir deleitándome con el cuerpo de mí madre y al bajar me encontré con su pubis, delicadamente velludo, pero sin ser exagerado; tapando a penas su sexo, agradable para mis ojos, admito que comencé a ponerme nervioso, tenía miedo que se diera cuenta de que la miraba, pero a la vez, no podía dejar de hacerlo.
Ella estaba allí totalmente desnuda solo para mí.
Ocultándome detrás de la puerta también me encontraba desnudo, y mi cuerpo estaba respondiendo, era inevitable… Me estaba excitando con aquella situación, comencé a transpirar más que cuando venía camino a casa.
Y sin sacarle la vista de encima, me deleitaba viendo como se lavaba su larga y abundante cabellera. Deseaba en ese instante ser el agua que recorría su cuerpo… comenzando por su rostro, bajando por sus senos y por esos pezones erectos seguramente por la sensación del agua cayendo sobre ellos… bajando por su abdomen, su ombligo, su vagina, recorriendo sus nalgas, sus largas piernas, y muriendo a sus pies…
Al escuchar a mi madre cerrar el grifo “dejé de volar” tomó el toallón y comenzó a secarse el rostro, siguió por los brazos, y ahora era el turno de ese par de tetas que me estaba quemando la cabeza, cuando de golpe se detuvo y quedando inmóvil por un instante miró hacia la puerta como intuyendo mi presencia, – preguntó:
- ¿Hola? ¿Sos vos hijo?
Me quedé atónito ante la voz de mi madre, mis mejillas se incendiaron pensando que podría haber sido descubierto.
Me retiré en silencio y como cuán cangrejo daba pasos hacia atrás abandonando ese preciado escenario con un dejo de tristeza y susto a la vez.
Fui a mi habitación de la cual no tendría que haber salido, por lo menos hasta que mi madre no saliera de la ducha. Me dirigí al armario en busca de la bata, me envolví en ella y esperé oír los pasos de mi madre hacía su cuarto, asegurándome que no nos cruzaríamos.
Un largo pasillo separaba mi habitación del baño, y ese mismo también llevaba a la de mis padres, al pasar frente a ella y a pesar de que la puerta estaba cerrada no me pude contener, me agache hasta la altura de la cerradura y comencé a espiar.
Y allí estaba!!! -parada frente a la cama matrimonial- escogiendo la ropa interior, en ella había dos conjuntos a la vista, uno de color blanco y otro rojo, los tomó entre sus manos y los miró dubitativa por unos segundos, decidiéndose al fin por el blanco, que por lo que alcancé a observar era bastante diminuto, lo dejó sobre la cama y así desnuda prosiguió buscando el resto de la ropa que se pondría. Hacía mucho calor, y a pesar de estar recién duchada se notaba que lo padecía.
Fue hacia el ventilador y lo encendió. El viento que este desprendía jugaba con su melena aún mojada…
Mis ojos pudieron captar “todo” gracias al ojo de la cerradura. Y como minutos antes mi cuerpo se comenzó a inquietar. Mi corazón latía más de lo habitual, y mi pene escondido debajo de la bata se hizo notar, (lo tenía tan duro que sentía dolor en los testículos); mis manos de manera espontánea fueron hacia mi pija y automáticamente me empecé a pajear mientras no dejaba de mirar aquella escena “novedosa” por lo menos para mí.
Sin sospechar lo que pasaba tras la puerta।, mi madre se comenzó a vestir. Mientras tanto yo continuaba allí impávido como si estuviese estacado, sin poder dejar de observar como esas prendas rozaban su delicada piel, celoso de ellas por no ser yo en ese instante quien pudiera arrullar su cuerpo, a más pensaba más me excitaba, mis manos sobre mi erecta pija no cesaban de masturbarme, estaba hinchada y muy roja, me sentía a punto de estallar, no tardaría en venirme… cuando de repente en ese “inoportuno” momento alguien llama a la puerta…
Disparé a refugiarme al baño pensando que mi madre saldría repentinamente de la habitación para ver quien estaba tocando timbre, -pero no- y a los gritos creyéndome en el living, o en algún otro ambiente más alejado la escucho…
- hijooooooo!!! abrí vos por favor-
Me ajusté el lazo de la bata con fuerza resguardando mi desnudez y la erección que me había provocado la situación, me fui rumbo a la puerta de calle abriéndola a medias del otro lado me topé con un señor al que nunca antes había visto que por su apariencia rondaría los cincuenta años, o quizás un poco más, alto, entre cano, muy bien puesto, tenía toda la pinta de ser alguien importante, me dice:
-¿Hola esta tu mamá?
- ¿ella lo espera?
- Sí, hemos quedado a esta hora, pero creí entenderle que estaría sola. Puedo volver más tarde.
- Ya la llamo-
Abriendo la puerta por completo lo invité a pasar…
Hice que me siguiera hasta el living, y que esperara allí, pero en ese momento veo a mi madre venir por el pasillo, prolijamente arreglada y dirigiéndose hacia nosotros.
Ellos se saludan formalmente dándose la mano y se quedan conversando. Yo me retiro sin mediar palabra, mi aspecto no era muy cómodo como para hacer sociales, jaja
Ahora sí, esta vez decidido a entrar a esa ansiada ducha refrescante, que tanto merecía. Mientras me duchaba mil imágenes pasaban por mi mente, el solo recuerdo de ellas me estaba excitando, y mucho!!!
Ya sin dudarlo sabiendo que nadie me interrumpiría comencé a masturbarme, eso no era raro en mí, pero sí lo era “pensando” en mi mamá, entre que estaba muy caliente y algo furioso conmigo mismo me pajié como loco, creo que nunca me saque tanta leche como aquella vez…
Fresquito por aquella ducha que acababa de darme, y relajado por haber saciado mi calentura, ya sin acordarme de mi madre ni en el hombre que había llegado, me dirigí al cuarto a vestirme.
Saliendo de él me fui rumbo al living para ver algo de TV. Para ello tuve que atravesar el pasillo y obligadamente pasar por la habitación de mi madre, al pasar escuché algunos murmullos en su interior, y detuve la marcha. La puerta se encontraba cerrada, me plante frente a ella, y pegue mi oído tratando de “averiguar algo” y vaya SI averigüé!!! Para mí sorpresa eran gemidos de una mujer, ¿será esa mi madre? nunca antes había escuchado nada igual, (ninguna de las chicas con las cuales he tenido sexo han gemido de esa manera) no dude un instante y nuevamente como minutos antes puse mi ojo en la cerradura; pude ver un espectáculo único, una peli porno en vivo y directo. Obviamente era ella, tirada sobre la cama totalmente desnuda, pero no estaba sola; sus piernas elevadas sobre los hombros de “ese tipo” mientras éste la penetraba rudamente entrando y saliendo de mi madre, de ahí los gemidos profundos.
Me dio mucha impotencia verla a mi mamá aprovechando la ausencia de mi padre por sus viajes de negocio para coger con otro tipo y encima en “nuestra propia casa”. Pero increíblemente a pesar de la furia que esto me causaba me estaba excitando de nuevo.
Hice caso omiso a la repercusión de mi cuerpo y seguí inamovible agachado viendo aquel acto sexual que me estaba quemando la cabeza, viéndolo a él bajarse de la cama y como la hizo poner contra la orilla de la misma y a cuatro patas, más comúnmente llamada “la posición del perrito” con sus manos le abrió las nalgas y apoyó su cara contra su culo, excitadísimo y con mucha intensidad se lo “comia” a lametazos. Si bien no le veía el rostro a mi madre, oía sus estremecedores jadeos cada vez que éste arrastraba la lengua por su agujero, de repente le escupió el culo, y con su dedo llevó la saliva al interior del ano y yo sin moverme “espiándolo todo” veo como la toma fuertemente de su cabellera, y tirando de ella elevándose un poco apoyó la punta de su pija en el centro y en un par de arremetidas salvajes se la insertó por completo, se la metía y sacaba, así varias veces, con acento exaltado al grito de: “cómo te gusta que te coja el culo, putita” los gemidos empezaron a aumentar, la cabeza de mi madre totalmente echada hacia atrás por la fuerza que éste hacía en cada embestida, ella se agarraba tan fuerte como podía de las sabanas tratando de no dejar su cuerpo caer por el peso y presión que él ejercía…
No habrían pasado ni diez minutos que le pidió que se dé vuelta de inmediato, sumisamente mi madre obedeció, quedando sentada frente a él le metió la pija en la boca atragantándola con grandes chorros de semen. A él se lo escuchaba balbucear “tómatela toda, yegua, no derrames ni una sola gota”, y se comenzó a vestir de inmediato.
Al termino de ponerse los zapatos le dijo:
-como me hiciste gozar putona!!
Metió la mano en el bolsillo de su elegante pantalón y sacó algo que no alcancé a distinguir; y se lo apoyó sobre el abdomen de mi madre que aún seguía exhausta tirada sobre la cama. Luego le dio un beso casi fugaz y se despidió diciéndole textualmente: -“te lo has ganado en buena ley”, con esa voz suave que la caracteriza ella respondió:
-Me alegro que te lo hayas pasado bien!!
-hoy estuviste especialmente “muy bien” te he dejado el doble de lo convenido, tan pronto como pueda te volveré a llamar.
Me quedé perplejo con esa última frase resonando en mi cabeza…
¿Sexo a cambio de dinero? Me re pregunte una y otra vez
Ella se despide con un simple
-“gracias, que sigas bien”
Él que parece conocer muy bien la casa yendo hacia la puerta de salida comentando:
- no te molestes corazón, ya sé el camino, hasta la próxima.
Salí corriendo, me desparrame en el sillón del living como si hubiera estado desde hacía rato, y me hice el dormido.
Después de lo que había visto me invadió una mezcla de impotencia y bronca que empecé a sudar como un loco, me fui a la cocina a tomar algo fresco, me senté sobre la mesada y bebí la gaseosa con devoción.
En eso veo la sombra de mi madre atravesar por la arcada que divide la cocina del comedor diario, yo me sentía “aturdido” mil cosas se me venían a la mente, tenía ganas de gritarle que lo había visto “todo” de amenazarla con contárselo a mi padre, pero interrumpió mis pensamientos preguntando ¿qué tal me había ido en mi clase de piano? respondí a su pregunta, preferí ahogarme con aquellas palabras que brotaban de mi conciencia, y me salí de la casa exacerbado, me subí a la bicicleta y me fui a la casa de mi mejor amigo.
Al volver ya un poco más tranquilo, tenía en mente una estrategia, quería investigar algo más…estaba sugestionado, y cualquier movimiento que ocurriera en la casa iba a tratar de supervisarlo.
Al día siguiente pasado el medio día, recibió un llamado a su celular, parecía hablar con Noemí su mejor amiga, quedando en reunirse en hora y media a más tardar. Pero esperé a que mi madre se descuidara y tomé su celular, marque el numero del registro de llamadas y me atendió una voz masculina, al que le corte de inmediato. Me dije a mi mismo, “es momento de poner en funcionamiento mi plan”.
La busque por la casa a mi madre y le hice creer que me iba a Natación, en realidad era día y hora que “debería” ir a Natación, y después de allí habitualmente me iba al gimnasio a hacer un poco de fierro. Pero esta vez no iba a ningún lado, me despedí de mi madre y salí a la calle, di algunas vuelta para dejar pasar el tiempo y al volver encuentro un mondeo 2009 plateado estacionado al frente de nuestra propiedad, me salté el corralón que da al patio y entré a la casa por la puerta del fondo, que premeditadamente había dejado sin llave, y a la habitación de huéspedes, (esa que ocupa algún que otro familiar en fechas festivas) y que el resto del año se encuentra deshabitada.
Pero al pasar delante de la ventana veo que las cortinas blancas de tul que la vestían se encontraban desprolijamente corridas hacia un lado, dejando al descubierto el otro, me tiré al piso y asomé mi cara solo hasta donde necesitaba ”mis ojos” que pudieron captar con claridad como mi madre lo cabalgaba dándole la espalda era penetrada por el culo mientras que por la concha la cogía vigorosamente con un vibrador con la ayuda de una mano y con la otra le frotaba las tetas…
De nuevo excitado por ver a mi madre tan perra, tan caliente, dándole por sus dos agujeros, me volví loco, ver la cara de placer de ella me excitaba muchísimo, se mezclaban los sentimientos, odio, calentura, no aguante más, abandone la escena y me fui a masturbarme al baño.
Ya una vez en mi habitación, tirado en la cama pensaba… Vaya a saber el tiempo que viene haciendo “esto”. Sabiendo que al día siguiente mi padre estaría de vuelta, y no sabía si debía decírselo o no!! Sabía que si hablaba se iba a podrir todo, y no estaba seguro de querer eso.
Me quedé atento a cada ruido, movimiento que salía de la casa, los escuché venir por el pasillo y me apuré a esconderme detrás de la puerta, supuestamente yo no estaba en la casa…
Cuando me aseguré que el sujeto se hubiese marchado y mi madre había entrado al baño, salí de mi cuarto y fui hacia él…
Continuará…No es lo mismo decir tres hoyos en el techo que techo tres en el hoyo.
No es lo mismo un negro amanecer ...... Que amanecer con un negro
No es lo mismo ser miembro del partido, que tener partido el miembro
No es lo mismo marioneta, que venga mario y te lo meta
No es lo mismo ver tu pelo en el crepusculo. Que verte los pelos crespos del culo
No es lo mismo decir huevos de araña que arañame los huevos...
* Una californiana es acusada de haber mantenido relaciones sexuales con tres adolescentes de 15 y 16 años, compañeros de clase de su hija. * Asegura que pretendía defenderla distrayendo a sus compañeros. * Se le atribuyen hasta 11 delitos por sexo con menores. .Ella sólo pretendía "proteger a su hija" distrayendo la atención de los compañeros de clase de ésta. Al menos es lo que argumenta Deborah Towe, una californiana de 30 años acusada de haber mantenido relaciones sexuales con adolescentes de 15 y 16 años, compañeros de clase de su hija. Ella les hacía insinuaciones y los invitaba a su casa Según informan diversos medios estadounidenses, Towe fue arrestada el pasado martes en el norte de California después de que varios testigos alertaran a la Policía de que ésta mantenía encuentros íntimos con adolescentes que estudiaban en el mismo centro que su hija. Varios de ellos han confirmado haber tenido relaciones sexuales con Towe, después de que ésta los invitara a su casa y les realizara insinuaciones a través del teléfono. A Towe se le atribuyen hasta 11 delitos distintos, desde "copulación oral con una persona menor de 16 años" hasta "organización de una reunión con un menor con propósito lascivo"
Me pregunto, cómo ha de ser el sabor de tus palabras a través del teléfono, o a través de los labios que se intercambian miel y néctar y ambrosia porque así lo desean y porque sin su sustento no sabrían pervivir.
Me pregunto cómo ejecutarán mis dedos en tu pelo su danza frenética a través de su espesura. Me pregunto cuanto tiempo aguantaré sin atreverme a despojarte de toda prenda que impida nuestro mutuo e intimo contacto. Me pregunto las sensaciones que experimentaría al acariciar tu sedoso cuerpo, desde tus mejillas a tus tobillos, tus suaves muslos, tus tersos senos, me pregunto la sensación que sentiríamos al frotar nuestros cuerpos desnudos el uno con el otro. Me pregunto cómo eludir el calor de mi deseo, hasta que el tuyo me pida que te haga mía y te abras a mi, a tenerme en tu interior .
También me pregunto por el placer que nos daríamos cuando mi boca se fundiera con la tuya, cuando mis labios y mi lengua te saborearan por doquier, por el aroma y sabor de tu sexo, por que sintieras mi lengua moverse en tu interior, mis labios en tus pezones, danzando en la fogata de tus aureolas, pero todo esto es algo que no me está permitido pronunciar en alto...pero que me gustaría preguntarte, susurrándotelo al oído mientras te acaricio dulcemente, y luego recibo tu permiso y siento tu deseo de que salga de dudas y comparta mis sensaciones contigo.Enviado por: APAXIONADO a: elblogdelaperversa@gmail.com
Hicimos un himpas antes de ir por el postre. Su mirada está vez se detuvo en mi escote, y sabiendo que él me observaba, quise seducirlo con mi andar; me puse de pie para ir en busca de él. Con pasos firmes y sensuales me dirigí a la cocina. Estaba abriendo la heladera cuando lo siento llegar por detrás, rodeándome la cintura con sus manos me giró dejándome frente a él, sin pronunciar palabra arrimó sus labios a los míos, me estampó un beso al que correspondí. Soltando la puerta que aún sostenía con mis manos me dejé llevar, pero esta vez a diferencia de la anterior Javi pareció aflojarse, lo sentí más seguro, se afirmó a mí dejándome completamente afirmada contra la heladera.
Fue un suave y tierno beso al principio. Pero muy intenso. Nuestras bocas parecían no querer despegar, selladas por la inmensidad de nuestro deseo los besos se fueron trasformando en fuego, me tomó con sus manos el rostro y despegando un momento su boca de la mía me hizo saber que estaba loco por mí, (textuales palabras). Al oírlo y sintiendo aquellas manos acariciándome con delicadeza caí rendida a sus pies. Sin dejarlo de mirar a los ojos entrelacé mis manos a su cuello como si fuera niña pequeña me colgué de él…
No fue necesario responder. Aunque creo tampoco él esperaba una respuesta. Mis brazos colgando de su cuello y mis manos acariciando su cabello fueron más evidentes que cualquier palabra que pudiera mencionar en ese momento. Estábamos tan pegados que claramente sentíamos el latido del corazón del otro. Tanto fuego interno nos quemaba… con la humedad de nuestros besos intentábamos apagarlo, pero lo único que lográbamos era avivarlo aún un poco más.
De pronto me tomó firmemente de la cintura con ambas manos, me levantó en el aire y me llevó hasta la mesa que estaba justo detrás nuestro, me sentó sobre ella quedando de pie frente a mí. Nuevamente buscó mi boca, sus besos fueron tiernos y sabrosos, no sé cuánto tiempo habremos estado besándonos, pero fue suficiente para humedecer mi diminuta tanguita, sentí mi entrepierna tan mojada que me incomodaba. Dejó caer el brazo derecho y con un suave movimiento deslizo la mano por debajo de mi pollera rozando mis muslos, siguió avanzando con sutileza escurriendo sus dedos bajo mi tanga, de pronto dejó de escurrirse, alzó su mirada y mirándome tiernamente a los ojos esbozo una sonrisa picara y cómplice, demasiada evidencia para negar lo que me estaba pasando (me sonrojé). Sin quitar la mano de mi sexo, me volvió a besar, beso que provocó que nuestro deseo por poseernos aumentara a pasos agigantados, su bragueta se sentía estallar, mientras con su otra mano libre empujaba hacia arriba la pollera dejando mis muslos expuestos.
De pronto sus dedos cobraron vida propia intensificándolo con generosos movimientos. Como no podía ser de otra manera mi conchita reaccionó impregnando su mano con la miel de mi sexo.
Abandonó las caricias que me propinaba en los muslos para introducir un dedo índice en busca de mi clítoris, se posiciono sobre él y lo empezó a frotar frenéticamente arrancándome un orgasmo increíble.
Sacó la mano y lamio sus dedos mirándome con devoción a la vez que me susurraba al oído… “mmm que delicioso…”.
Mi rostro denotaba la excitación que me causaba.
Comenzó a acariciarme los pechos por sobre la tela haciéndome sentir la firmeza de sus manos sobre ellos, levantó la prenda dejando ver mis senos cubiertos por el corpiño, y continuo acariciando y dibujando con su mano el contorno del mismo, el contacto de la yema de sus dedos me erotizó muchísimo produciendo un fuerte escalofrió que me recorrió cada parte de mi cuerpo. Al verme tan excitada y alardeando de ello me preguntó si deseaba sentir su lengua en mis tetas, a lo cual asentí con un entre cortado ¡SI! Mi respuesta pareció motivarlo más porque en un ligero movimiento se deshizo de la prenda y sus manos fueron directo a ellas, las apretaba desde afuera hacia adentro queriendo juntarlas una y otra vez, cuando las juntó (como para hacer una turca) pasó su lengua entre medio del surco, subió y bajó reiteradas veces. Continuo lengüeteando la aureola hasta que decidió cambiar para posicionarse de mis erectos pezones, las primeras lamidas se sintieron como una dulce caricia en ellos, paulatinamente se fue intensificando hasta succionarlos con devoción, mi cuerpo estremecido en cada mordisqueo respondía con profundos y electrizantes jadeos.
Sin despegar su boca de mi piel fue alzando lentamente la mirada para encontrarse con mi rostro y ver mi reacción, hallándome con los ojos entrecerrados y mordiéndome el labio inferior manifestando el placer que me causaba. Fue entonces cuando abandonó los senos bajando por el torso humedeciendo todo a su paso con la punta de la lengua, se detuvo en el ombligo un instante lamiéndolo en forma circular, esto hizo que despegara por un momento la cola de la mesa, aprovechó para meter sus manos debajo para con ellas elevarme hasta su cara. Muy lentamente siguió bajando por mi pelvis propinándome pequeños besos húmedos que me hicieron estremecer por completa, (es una de las zonas más erógenas de mi cuerpo). Nuevamente alzó su mirada y con la voz excitada murmuró: - tu olor me enloquece, no sabes cuánto deseo saborear tu sexo!! Para cuando terminó la frase - su lengua ya estaba separando los labios de mi empapada vagina, inundando su boca por completo de mis jugos, absorbiendo todo a su paso. Luego se aferró a mi clítoris como endemoniado succionándolo hasta arrancarme incontrolables espasmos e impostergables gemidos entregándole “mi segundo orgasmo”, enbadurnando toda su cara.
No te pierdas la 3ra parte de esta calenturienta historia (en breve)